10 de abril de 2013
Desde el comienzo de la historia, los
hombres han encontrado en la risa un recurso poderoso: un refugio
ante los sinsabores de la vida y un modo de unirse, en alegría,
con las personas que lo rodean. Pensadores de todas las épocas lo
han señalado:
"La risa es el sol que
ahuyenta el invierno del rostro humano", Víctor Hugo
"Cada vez que un hombre ríe, añade un par de días a su vida", Curzio Malaparte
"El hombre incapaz de reír no solamente es apto para las traiciones, las estratagemas y los fraudes, sino que su vida entera ya es una traición y una estratagema", Thomas Carlyle
"Sin amor y sin risas nada es agradable", Horacio
"Afortunado el hombre que se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión", Anónimo
Y el contundente Proverbio escocés: "La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz".
Por eso compartimos con ustedes, a continuación, tres microrrelatos (o minicuentos, cuentos-miniatura o cuentos hiperbreves) que tienen su cuota de humor.
"Cada vez que un hombre ríe, añade un par de días a su vida", Curzio Malaparte
"El hombre incapaz de reír no solamente es apto para las traiciones, las estratagemas y los fraudes, sino que su vida entera ya es una traición y una estratagema", Thomas Carlyle
"Sin amor y sin risas nada es agradable", Horacio
"Afortunado el hombre que se ríe de sí mismo, ya que nunca le faltará motivo de diversión", Anónimo
Y el contundente Proverbio escocés: "La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz".
Por eso compartimos con ustedes, a continuación, tres microrrelatos (o minicuentos, cuentos-miniatura o cuentos hiperbreves) que tienen su cuota de humor.
"El espejo chino",
anónimo
Max Aub, "Hablaba y
hablaba... ":
Ana María Shua:
¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.
Lo que sacado de un email de Librosenred.com
¡Arriad el foque!, ordena el capitán. ¡Arriad el foque!, repite el segundo. ¡Orzad a estribor!, grita el capitán. ¡Orzad a estribor!, repite el segundo. ¡Cuidado con el bauprés!, grita el capitán. ¡El bauprés!, repite el segundo. ¡Abatid el palo de mesana!, grita el capitán. ¡El palo de mesana!, repite el segundo. Entretanto, la tormenta arrecia y los marineros corremos de un lado a otro de la cubierta, desconcertados. Si no encontramos pronto un diccionario, nos vamos a pique sin remedio.
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